Últimamente solo os traigo reseñas. ¡Estoy que me salgo!
La verdad es que hace tiempo que quería subir más reseñas y por fin lo estoy consiguiendo.
Aunque pronto traeré secciones nuevas 😉
Pero bueno, vamos a lo que nos toca.
Hoy traigo la reseña de un libro que me regalaron mis padres cuando volvieron de un viaje (¿verdad que son una monada? 😊).
El libro no lo conocía, así que me gustó que me descubrieran uno nuevo.
No me enrollo más y os cuento en la reseña.
¡Vamos al turrón!
Rachel tiene veinte años, un novio atractivo y cariñoso, un grupo de amigos maravillosos y todo el futuro por delante. Pero unos días antes de que se marche a la universidad, durante la cena de despedida, ocurre una terrible desgracia.
Cinco años después vive sola en un piso minúsculo de Londres, con un trabajo sin futuro, aislada de todos y con un eterno sentimiento de culpa por aquel trágico suceso que lo alteró todo. Haría lo que fuera por dar marcha atrás al reloj, pero la vida no funciona de esa manera... ¿O tal vez sí?
Cuando regresa a su pueblo por primera vez desde aquella noche, sufre una caída y se golpea la cabeza. Al despertarse en el hospital, todo ha cambiado. Es como si su vida hubiera tomado un rumbo distinto desde el día de la despedida. Está comprometida con un chico fantástico, vive rodeada por su familia y sus amigos, tiene la carrera profesional con la que siempre había soñado, y su mejor amigo sigue a su lado. Pero ¿por qué no consigue deshacerse de esos extraños recuerdos de una existencia muy distinta? Y ¿ya tiene claro quién es el amor de su vida?

